No hay ningún lugar en Quintana Roo que supere a Punta Solimán. Su belleza, la variedad de atracciones y su ubicación privilegiada la convierten en un lugar «único». Es un lugar auténtico, rodeado por dos bahías espectaculares. Una península rodeada por 1,5 kilómetros de costa junto a uno de los mares más bonitos del mundo: el mar Caribe.
En este litoral puedes encontrar playas de arena blanca, entre ellas algunas que brillan gracias a las conchas de todos los tamaños y texturas que llegaron hasta allí hace cientos de años; playas con rocas puntiagudas en las que las olas rompen creando un espectáculo de aguas de diferentes colores; y playas de manglares que rebosan de vida gracias a su riqueza de flora y fauna. Al final de la península se formó de forma natural una cala pequeña y única.
Características destacadas de la propiedad
Y, para rematar, la propiedad está a un paso de un cenote que recibe agua dulce de los ríos subterráneos y agua salada del mar, y que lleva años siendo un refugio para los manatíes.
Punta Solimán está situada junto a la carretera federal 307, que une Cancún con Tulum, a 5 kilómetros al sur del Parque Natural de Xel-Há y a 12 kilómetros al norte de Tulum, ese pintoresco destino turístico famoso en todo el mundo. Se accede a ella por un camino privado que llega hasta la entrada de la finca. Al ser precisamente una pequeña península, Punta Solimán es un lugar que ofrece mucha privacidad, exclusividad y seguridad dentro de la Riviera Maya.
La propiedad tiene una superficie de unos 135 000 m², sin contar la superficie de la zona terrestre y marina federal, y ofrece la oportunidad de desarrollar una amplia variedad de proyectos, como villas u hoteles que, al contar con el prestigio de la marca Tulum, garantizan tarifas por noche muy superiores a las de cualquier hotel de todos los destinos turísticos de Quintana Roo.








